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Microrrelato XI

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 (Microrrelato finalista y publicado en el XIII Premio Manuel J. Peláez 2025)        Cosquillas y regazo Habíamos creado un mundo idílico en el que yo era su princesita y él mi príncipe encantado.     Desde que muriera mamá prometió ocuparse de mí día y noche.     El dolor pasará, confía en mí,  decía .      Así, se esforzó en tomar el té junto con mis muñecas preferidas, aprendió a hacerme trenzas imposibles y a desenredarme el pelo sin tirones.     Nos pintábamos las uñas, cenábamos tortitas, me contaba cuentos infinitos o me permitía dormir en su regazo, aunque esto último sólo después de su juego preferido.   El mejor de los mundos, o eso creía yo hasta que ayer en clase nos dibujé desnudos jugando a las  cosquillas  y la seño se asustó mucho, y una pregunta llevó a otra, y luego a otra, y ahora una doctora muy amable tiene los ojos llorosos mientras yo le explico que las cosquillas raras ...

Poemario "Una grieta de intimidad en el tiempo"

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   Poemario galardonado con el 1º Premio en el  X Certamen de Poesía "Villa de Moraleja" 2024.   (…) acuérdate de mí, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte.   “Almudena” de Luis García Montero Poemario “Una grieta de intimidad en el tiempo”   I.                  Septiembre Rompe la luz al alba en tu silueta dormida, descomponiéndose en haces de partículas. Septiembre acorta los días sin remedio sobre un camino de hojas secas y doradas, de ocasos que persiguen al sol en un asedio. Es esquivo el sueño a tu lado, deseo, es fugaz la calma.   II.                  Noviembre Hueles… a niebla y dehesa, a mar de espuma, a chimenea y  hogaza de leña, a días de lluvia, tardes sin horas. Tarareas… cobijado entre mis brazos, eres el dueño de las ilusiones y los mied...

La casa del arrayán (II)

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               El  primer paquete llegó mes y medio después de que su primo le prometiera que volvería.     El cartero se lo entregó en mano, a su nombre, María, con el detalle de la calle y el número de la casa escrito con letra firme, envuelto a conciencia en un cartón duro y atado con guita.        No se atrevió a abrirlo hasta la noche y     en compañía de su marido,     refugiados en el calor de la cocina, con la casa en silencio después de dormir a los niños y a su sobrina.       Descubrieron una caja con dos kilos de café y otro de cacao, un paquete de azúcar, tabaco de pipa exquisitamente aromatizado, hilo de seda blanca para bordar y     un sobre con cincuenta pesetas en billetes de veinticinco, una cantidad impensable para ellos.      En el fondo de la caja una carta sin firma en la que reconocieron las palabras de Hernán:   ...

La casa del arrayán (I)

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1º Premio XXII Certamen Literario Hispano Luso "José Antonio de Saravia".                                                                                                                                                   Por R. Elena Molano Gil.                 S e afanaba sobre el fuego removiendo con el cucharón, haciendo bailar los ajos y el pimiento rojo en el aceite de oliva para impedir que se quemaran; solo dorados, porque así el ajo no amarga.  El ritual de hacer las migas para el desayuno, cad...