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Microrrelato XI

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 (Microrrelato finalista y publicado en el XIII Premio Manuel J. Peláez 2025)        Cosquillas y regazo Habíamos creado un mundo idílico en el que yo era su princesita y él mi príncipe encantado.     Desde que muriera mamá prometió ocuparse de mí día y noche.     El dolor pasará, confía en mí,  decía .      Así, se esforzó en tomar el té junto con mis muñecas preferidas, aprendió a hacerme trenzas imposibles y a desenredarme el pelo sin tirones.     Nos pintábamos las uñas, cenábamos tortitas, me contaba cuentos infinitos o me permitía dormir en su regazo, aunque esto último sólo después de su juego preferido.   El mejor de los mundos, o eso creía yo hasta que ayer en clase nos dibujé desnudos jugando a las  cosquillas  y la seño se asustó mucho, y una pregunta llevó a otra, y luego a otra, y ahora una doctora muy amable tiene los ojos llorosos mientras yo le explico que las cosquillas raras ...

Microrrelato X

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  Desconexión... No hay tiempo que perder, se dice.  Quién sabe cuándo volveré a pensar con claridad.  Con trazo firme escribe en la libreta: “Te quiero, nunca lo cuestiones.  Adoro, aún desde mi oscuridad, tu beso de buenas noches y el olor a café que traen tus buenos días.  Me reconforta el calor de tus manos sobre las mías.  De los hijos que te di recuerdo el dolor de parirlos, aunque no sus nombres.  Atesoro el aroma de tu piel.  Que no te pueda, que mi alzheimer no te…”.  El trazo cede, la libreta cae al suelo.  Y entrando en una nebulosa de la que no logra salir regresan  la letanía y el balanceo: ¿Qué hora es?  Pero, ¿qué hora es?                                                      R. Elena Molano Gil.

Microrrelato IX

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                                                                             Brebajes  Ni por cien años más.  Lo cierto es que ya no estoy para estos trotes.  Vivir sola en el bosque es un infierno: cada mañana la extenuante tarea de acarrear agua del pozo, que no falten las hierbas ni la leña, que el caldero no pare día y noche humeando a discreción.   Después de un mes alimentándole, que si cocino bazofia, que si no le extraña lo que dicen de mí,  que si déjame marchar, que si vaya carácter, que si no se lo contaré a nadie…  Y en el preciso momento se pone nervioso, le da por morderse las uñas y lo echa todo a perder.  ¡Es el último que entierro!  El tarro de uñas de cobarde vivo lo doy por perdido, las verrugas de bruja me han ...

Microrrelato VIII

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A media voz     Al otro lado escucho su lectura a media voz, profunda y de una entonación inmejorable.  Respeta las pausas, declama las admiraciones y preguntas.  Lee una hora.  Después suspira y apaga la luz.  A los diez minutos ronca y si se desvela retoma la lectura, pero esta vez en silencio.  Así me he perdido algún que otro capítulo interesante.  Aunque este pequeño detalle no me importa; a la noche siguiente pego de nuevo la oreja a la pared atrapada por la voz del desconocido inquilino del piso de al lado.   Esta mañana, como una colegiala ruborizada y nerviosa, he sucumbido a la tentación: desde hace apenas veinte minutos le espera un libro de relatos eróticos discretamente envuelto en papel de estraza en su buzón.   E. Molano Gil (Microrrelato finalista en el V Premio de Microrrelatos Manuel J. Peláez.  Zafra, junio de  2017)

Microrrelato VII

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Barrio de Las Letras     Huertas enmudece con el llanto amargo de la joven que, arrodillada en el suelo, reniega de su destino.  Tropel de pasos, batallar de espadas, gritos y maldiciones desde la Cuesta de las Trinitarias que aumentan la expectación.  Un aplauso adelantado, la emoción contenida, el flash que captura el instante en el que ensangrentado y exhausto, Lope de Vega, postrado ente su amada, se confiesa "alentado, mortal, difunto, vivo..."  Y roto el teatral silencio los aplausos reverberan, tintinean las monedas que proveerán comida y cena.  Mañana otro insigne de las letras habrá de hacer los honores: Cervantes, Quevedo, Calderón... Madrid literario, Madrid pasión.   (Microrrelato finalista semanal en el concurso de la Cadena Ser, Hoy por hoy Madrid Febrero de 2017).     E. Molano Gil

Microrrelato VI

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Madrid a Federico García Lorca     Apenas despunta el sol en la Villa y ya trastea conmigo.  Revolotea en derredor, lustra mis zapatos, juguetean sus dedos con los míos, me atusa el rostro.  Este corazón de bronce late acelerado y Santa Ana, con su Español de cabecera, es testigo mudo del amor prohibido que me profesa.  Después se marcha.   Ay!!, solo entonces anhelo la pluma con la que rimarle sonetos de poeta o un halo de vida para seguir sus pasos, ya lejanos, por el Barrio de Las Letras.   E. Molano Gil

Microrrelato V

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Metamorfosis     Cada día más pequeños, huidizos y desconfiados, siempre a la defensiva.  Anoche, sentados en el porche, discutieron por última vez entre reproches con sabor a gin-tonic, insultos y descalificaciones como púas hirientes lanzadas con precisión.   Hoy no son más que dos erizos asustados que se miran sin dar crédito mientras devoran hormigas. (Incluído recientemente  en la antología "Pluma, tinta y papel" de Diversidad Literaria) E. Molano Gil

Microrrelato IV

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Diario de a bordo     1492, otoño en España y aquí la mar en calma.  La tripulación en sus aparejos y ambos yaciendo en silencio, guardando el secreto tras meses de navegación.  Un grito lejano rompe con nuestro delirio y la desesperanza de a bordo: "¡¡ Tierra a la vista!!". E. Molano Gil (Publicado en la Antología Otoño e Invierno de Diversidad Literaria)

Microrrelato III

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Con lo puesto     Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado obtenía una sonrisa y un gorjeo ininteligible.  Uno por semana, certificado y con acuse de recibo, que se negaba a recoger de las manos del cartero. Cerraba la puerta con el corazón en la boca y le espiaba tras la mirilla garabatear en el maldito sobre, porque con cada aviso de desahucio veía desvanecerse los rincones de su hogar.   La semana pasada embaló los restos del salón, apilados ahora al final del pasillo con todo lo demás: mobiliario, fotos, recuerdos...  Ambas partieron con lo puesto: tres mudas, un par de biberones y media docena de pañales. E. Molano Gil

Microrrelato II

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Vidas cruzadas     Deja unos puntos suspensivos en la nota adherida a la nevera; son un adiós. El metro hoy no huele a sudor.  La joven pelirroja ha inundado el vagón con aroma a vainilla.  Un hombre maduro dormita apretando una mochila en el regazo.  Los ancianos del fondo tomados de la mano para apearse en la próxima estación.  La mujer embarazada lee.  A su lado, otra bosteza y reprime un suspiro.   Piensa en Aisha aún dormida, su vientre abultado, una vida juntos y,  por primera vez desde que todo empezara, acusa el peso infernal de los explosivos y la quemazón del detonador entre los dedos. E. Molano Gil

Microrrelato I

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Remordimientos     Al poco tiempo, apenas días desde tu ausencia, la casa se reveló contra mi amargura.  Las paredes cambiaron el trazado, la chimenea volvió a humear, curiosamente, a deshora.  Una primavera putrefacta se instaló entre los rosales y las calas.  Tu lado de la cama se empeña en engullirme por incumplidas promesas de amor eterno...  Y entre oníricas visitas que muestran lo inevitable y una realidad desmadejada te has propuesto llevar mis remordimientos al límite de la sinceridad: debo desenterrar tu cuerpo; tenerte en el jardín me mata.   E. Molano Gil