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Mostrando entradas de julio, 2026

Diarios fugaces: "El legado de mis abuelos"

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                                                                         Se ha acercado por segunda vez hasta el banco en el que estoy sentada con un andar trastabillante, recién aprendido.    Gorgorea, resopla y emite alguna palabra reconocible.    No tendrá más de quince meses.    Viste un peto de tela fina estampada con tortugas.    Me mira y sonríe, después se centra en recoger pequeñas piedras del suelo para dejarlas sobre el banco.      A escasos metros, pacientes, sus abuelos la supervisan disfrutando con cada uno de sus gestos, ayudándola a ponerse en pie cuando pierde el equilibrio o impidiendo que se lleve las manos a la boca manchadas de tierra.    La abuela le ofrece agua y el abuelo le muestra cómo coger tierra con la pala y dep...

Diarios fugaces: "Saudade"

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  Me siento cómoda con el silencio y la calma, es un rasgo que me define.  Así como el gusto por el café.  Ahora intento concentrarme en el sabor intenso y agradable del que tengo en la mano, solo y con hielo.   A mi alrededor, unos niños gritan al otro lado de la terraza de verano: “¡No, tío, ahora me toca a mí!”.   En la mesa contigua, cuatro veinteañeros vocean y golpean la mesa en una partida de cartas de la que parece depender su valía.  Aturden.  Desde la barra del bar, una mujer proyecta la voz de manera asombrosa y grita a otra sentada en las últimas mesas, si quiere el café con azúcar o sacarina.  Es apabullante.   El volumen de vida que me rodea se apodera de todo el espacio mientras yo me voy empequeñeciendo dentro de esta vorágine sonora.  Bloqueo mentalmente el ruidoso tema de reguetón que escupen los altavoces y, como último recurso, rescato los auriculares y reproduzco la p...

Diarios fugaces: "La vida como un poema"

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Una poesía ronda mi cabeza, involuntariamente, desde hace días.  Así es como empieza: una frase, una rima, con suerte unos versos completos.  En el bolso siempre un  cuadernillo y un bolígrafo, la aplicación de notas en el móvil, la agenda del trabajo…     Ninguna de esas ideas queda en el olvido y con el tiempo cambian, se desarrollan como hilos conductores de algo más complejo y detallado.     A veces me sorprendo contando sílabas, tamborileando con los dedos de la mano sobre la pierna o la mesa, numerándolas bajo las licencias métricas y los acentos finales.  El conteo sube o baja y rompe la estructura, busco otra palabra que sume, un monosílabo que sobra, esa rima es repetitiva, esta me parece cargante, unas veces prefiero que haya rima, otras apuesto por el ritmo y concepto.  No es fácil.      Y sin tocar el suelo, de puntillas, con una extraña ligereza, sabes,  que recuerda a las nieblas inve...

Diarios fugaces: "Amaneceres"

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Entreabro los ojos y apenas ha comenzado a clarear el día.  No quiero saber qué hora es.  El aroma del café recién hecho en alguna cocina cercana invade mi habitación, dejo que me envuelva, cierro los ojos y respiro profundamente.  Los últimos días de un sofocante calor estival parecen pedirnos disculpas con este amanecer inusualmente fresco, tratando así de compensar las sucesivas noches tropicales que nos han arrasado el descanso y la paciencia.  La brisa es fresca y me acaricia los pies, siento los dedos fríos y un pequeño estremecimiento de gratitud me eriza la piel. Las sábanas revueltas, la habitación serena, “Seda” de Alessandro Barricco descansa en medio de la cama abierto por la página en la que el sueño me venció anoche…  Estiro el brazo y el otro lado de la cama conserva la tibieza de tu cuerpo.  ¿Dónde estás?  Unas notas sueltas acuden a mi memoria, recuerdo el inicio de la canción e, involuntariamente, tarareo en s...